Malas letras como compañeras,
enemigos venenosos en el viaje...
¡sálvame de mi mismo!
Malas letras en un intante caótico
para llevarte al azulado infierno
¡sálavate de ti!
Malas letras en la hora del desayuno podrido
ante la mesa del polvo milenario
¡salvaros de todos vosotros!
Y siempre habrá un último beso parea ti
de amor
de odio
de vida
y
de muerte,
un instante para perder todo la carga del osario
antes de que estas malas letras
vuelvan con supérfida intención
de suicidio ritual
de malsano sexo
de oscura conversación en alto con nadie
y quizás... de una luminosa
locura entre los ángeles condenados,
malas letras... os deseo...
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